Algo con ella

Q72VNN7I1XFue como un presagio. De repente el ambiente de la estancia se enrareció. No sabría definir en qué lo noté, pero se enrareció y apareció ella. Venía a buscarme. Le dije que no estaba preparado, que aún tenía muchas cosas por hacer.  Y lo más importante: había encontrado al amor de mi vida. No podía marcharme ahora con ella, no sin antes disfrutar de ese amor, no sin antes vivir lo que siempre había estado esperando… No era justo que ya hubiera llamado a mi puerta.

  • A mí eso no me importa. He venido a buscarte porque así está escrito. Nada tiene que ver con la justicia.
  • ¿Y no se puede hacer nada? ¿No puedo cambiar mi destino?
  • Ya lo intenté una vez pero no funcionó. Sólo él puede…
  • ¡Pero tú conoces al de arriba! – le interrumpí.
  • Sí, tuve un idilio con él…. pero de esto ya hace mucho tiempo
  • ¿Y no puedes interceder por mí?
  • ¿Y qué saco yo?

Continué hablando como si no hubiera escuchado su pregunta.

  • Un día, sólo pido un día con ella, y luego me iré contigo. Te doy mi palabra…
  • La palabra de los hombres no sirve para nada.
  • Bueno, es lo único que puedo ofrecerte, no tengo nada que te pueda interesar… ¿Lo harás?
  • Tu hijo.
  • ¡No, mi hijo no! Mi hijo no se toca – dije en tono desafiante.
  • Entonces vienes conmigo, no hay opción.
  • ¿Cómo acabó lo vuestro? – inquirí.

La pregunta le sorprendió. Hubo unos momentos de incómodo y tenso silencio en el que no dejamos de mirarnos a los ojos.

  • ¿Y a ti qué te importa?
  • Me importa y mucho… ¿fue él verdad?
  • ¿Él?
  • Quien te dejó.

Su silencio respondió a mi pregunta.

  • Le desafiaste y te abandonó a tu suerte. ¿Duro verdad?
  • Creí que enloquecería… – se sinceró.
  • Pues así me siento yo. Necesito más tiempo – imploró entrecortadamente – Necesito disfrutar el amor que he encontrado, necesito olerlo, respirarlo, tocarlo… Necesito sentir ese escalofrío que sólo su presencia me produce, ese carrusel de emociones que me eleva hasta lo más alto. Necesito saborear la sensación de tocar el cielo con las manos. Sé que me entiendes, sé que un día sentiste, sé que un día estuviste dispuesta a darlo todo por él… Por todos esos recuerdos te pido que me concedas ese día más, por favor…
  • Sabes que no está en mis manos concederte nada.
  • Pídele sólo un día, veinticuatro horas con ella, veinticuatro horas que viviré como toda una vida…

Silencio de nuevo.

  • ¿No te hubiera gustado tener otra oportunidad? Seguro que le imploraste, que te arrastraste ante él… – de repente callé – ¿O tu orgullo no te dejó y ahora te maldices por ello?

Más silencio. Tenía que pensar rápido, porque dejarla sin palabras era bueno. Necesitaba que ella hablase después de haber revivido su dolor. Su cara reflejaba que ese proceso ya estaba en marcha…

  • Tu orgullo te lo impidió y siempre te has arrepentido – dije en tono triunfante – Yo me lo he tragado, y por eso te pido que intercedas por mí. ¿Qué es para ti un día? Para ti no es nada pero para mí es mucho, es casi como una nueva vida…

En esos instantes el ambiente podía cortarse, el silencio era sepulcral.

  • Hablaré con él. Quizás el recuerdo de lo que nos pasó le empuje a concederte tu deseo… No entiendo por qué hago esto por ti – replicó con aire displicente.

Desapareció de la misma forma en que había llegado. Me acurruqué en la cama abrazado a una fotografía de ella, deseando poder tener la oportunidad de fundir nuestros cuerpos en uno solo, de saciarme con sus caricias, de ahogarme en sus besos, de medir su cuerpo con mis labios… No quería morirme sin tener algo con ella

https://www.youtube.com/watch?v=d2mb6U1CiTU

 

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