El hombre del espejo

hombre_espejo_thumb[4]De repente me desperté. No alcanzaba a entender que hacía en el sofá. Estaba aturdido. Parpadeé… parpadeé más. Al cabo de unos segundos recordé. Era viernes por la tarde y me había quedado dormido en el sofá después de la comida… Pero, ¿y ella dónde estaba? En mi cabeza aún sonaba una canción que no acertaba a identificar, pero ya no se oía música alguna. ¿En qué momento se había ido? Debía de haber dormido bastante tiempo. Noté un ligero mareo al levantarme. Marearme siempre me asustaba… ¿El vino de la comida? ¿El cava de después? Miré la hora. Las seis. ¿Por qué había marchado sin decir nada? A las nueve tenía una cena con unos antiguos compañeros de la escuela. Hacía unos cuarenta años que no nos veíamos. Ahora mismo no tenía muchas ganas de ir… pero me había comprometido… Bueno, de hecho lo había organizado yo. ¿Había marchado antes de que me quedara dormido? Me fui al baño. Como si fuera un autómata, abrí el grifo, giré el mando hasta ponerlo en la posición del agua fría y me lavé la cara. Quizás marchó después… Con la mano derecha cogí una toalla y me sequé. Mientras lo hacía fui levantando la vista y topé con mi imagen en el espejo. Me sobresalté. No reconocí a la figura que me estaba mirando. ¿Qué había pasado? Ese no era yo… ¡Nooo! grité. Pero mi garganta no emitió ningún sonido. Esa cara que me miraba no podía ser la mía… Era una cara sin expresión, sin brillo, sin vida… era un proyecto inacabado, parecía una cara que se había quedado a medio camino… Intenté mantener la calma, que apareciera mi lado más racional, que el pánico que sentía no me dominara. Observé con atención. La imagen en el espejo hacía lo mismo. Sus ojos no tenían luz, no parecía que me viesen, sólo estaban ahí, mirándome, pero no transmitían sentimiento alguno… Me fijé en su piel, era extraña, sin brillo, parecía como pintada, como añadida encima del cuerpo, como si de un disfraz se tratase… ¿Eso era yo? ¿Así me veían los demás? Era incapaz de moverme y no podía dejar de mirar a esa figura. Me di cuenta que no percibía ningún tipo de sonido. ¿Estaría soñando? Peor aún, ¿estaría muerto? ¿Habría muerto mientras dormía? Y ella, ¿estaba viva? En tan sólo unos instantes mi imaginación me mostró un sinfín de situaciones no vividas, situaciones en las que ella siempre aparecía hermosa, muy hermosa… y entonces mi vieja conocida tristeza volvió a visitarme… Quería salir corriendo pero mi cuerpo no me obedecía… Un intenso dolor empezó a invadirme, desde el estómago se iba extendiendo hacia el resto de mi cuerpo, dolía mucho, empezaba a ser insoportable… era el dolor de la pérdida, de la ausencia, de la melancolía… Empecé a tener la extraña sensación que mis sentimientos lentamente se evaporaban,  y vivir empezaba perder todo su sentido… volví a marearme… me parecía estar penetrando en un universo desconocido, inexplorado, repleto de secretos, con mil trampas… me veía como un niño asustado que desesperadamente llama a su madre para que acuda en su auxilio. ¿Cómo había llegado hasta aquí? ¿Quién estaba robándome la vida? Me hacía un sinfín de preguntas, de preguntas sin respuesta… No podía apartar la vista del hombre del espejo, que tenía sus ojos fijos en algún punto detrás mío, como si mi cuerpo fuera totalmente transparente. Definitivamente debía estar muerto… Me habían robado la alegría, la sonrisa, la pasión y, finalmente, la vida…Intenté otra vez dar media vuelta y salir corriendo… no pude, estaba paralizado, no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo, pero seguía con la mirada fija en esa figura… Me pareció que el hombre del espejo inclinaba ligeramente la cabeza hacia la izquierda. El terror me atenazó aún más. Me estaba desdoblando, sentí que algo físico empezaba a abandonar mi cuerpo… La figura del espejo me estaba succionando, estaba quitándome los signos de vida interior que me quedaban, me estaba matando, era capaz de sentir como, lentamente, la vida se escapaba entre mis manos, como le sucede a un niño cuando pretende coger el agua del mar… Era el fin y yo me sentía totalmente impotente, sin poder hacer nada por defenderme… Todo ocurrió muy deprisa. Oí el timbre del móvil. ¡Ring ring ring! Ese sonido hizo que la situación diera un vuelco. Recuperé el movimiento. De fondo se escuchaba I want tomorrow. En la pantalla del teléfono apareció su nombre. Ella me había vuelto a la vida.

Advertisements

2 thoughts on “El hombre del espejo

  1. Me gusta mucho como escribes.Muy bonito tu post…Y un apunte si me lo permites;”ella”” no te devuelve a la vida…La vida es tuya de nadie más.No lo olvides.Y me quedo con la frase:” como si de un disfraz se tratase… “.A lo mejor tu también te tienes que quitar ese disfraz al igual que yo? O quizá solo el personaje de tu relato…?O son la misma persona?Ahí lo dejo.Felicidades y un abrazo.

    • Gracias Laura, me halagan tus palabras y me gusta tu reflexión, denota que lees intentando ver más allá de las palabras… En todo lo que escribo pongo un poco de mi, quizás un poco de otros y un poco de fantasia,,,

      Un abrazo

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s