El puente de plata

Luna llenaEra una noche hermosa, ni una nube, ni una pizca de viento… pero fría, de pleno invierno. Hacía un par de horas que dormía. De repente sonó una campanilla en la mesita de noche: clinck! Y enseguida otra: clinck! Seguía durmiendo. Clinck| de nuevo… me desperté, aunque no sabía por qué… clinck! Sonó nuevamente. Tras un leve aturdimiento caí en la cuenta: era mi móvil. Había llegado algún mensaje, pensé… Miré la hora que era. Las cuatro y media de la madrugada. Clinck! Demonios! Otro, y a estas horas… Supuse que eran mensajes que provenían de alguna suscripción… no pienso mirarlos ahora, pensé. Clinck clinck! Sonaron de nuevo un par de mensajes. Me incorporé para coger el móvil. ¿Quién diantre está mandando tantos mensajes?, pensé extrañado. ¿Será ella?, pensé esperanzado… Cogí el móvil y miré qué había llegado. Ah, del Facebook, una conversación entre dos amigos de una amiga común… cosas que pasan en estos mundos virtuales… a veces te avisan de cosas que no tienen ningún interés para ti, pero ahí está. Dejé de nuevo el móvil en la mesita de noche y ya me disponía a cerrar los ojos cuando reparé en la gran luminosidad que había sobre mi cama. Parecía que alguien había montado un foco en lo alto del cielo para iluminar mi cama… Aparté un poco el delgado visillo que tenía a modo de cortina. Y vi el foco.  Era ella, ahí estaba. Enorme, brillante, altiva, desafiante… dirigiendo su luz justo hacia mi ventana, hacia mí, dibujando un delicado puente de plata que en la oscuridad de la noche resplandecía como si tuviera vida propia. Me quedé boquiabierto contemplando el puente que me llevaba hacia ella. Se diría que era liviano, que se suspendía en el aire, que irradiaba magia, que proyectaba serenidad, que te robaba la mirada… Ella, que me visitaba puntualmente, que había dado cobijo a multitud de amantes, que era capaz de dominar la bravura del mar con su sola presencia… Ella, que había inspirado a un sinfín de poetas, que había formado parte de todas las formas de expresión artística de la humanidad… Ella, protagonista en mil lienzos, objeto del deseo de numerosos cineastas, estrella invitada en la mayoría de celebraciones de la humanidad… Ella, estaba ahí, mirándome… No sé cuánto tiempo estuve así, observándola, aprendiéndomela de memoria… Pensé que el destino fue quién hizo que me despertara, que estaba todo calculado de antemano, que ella quería que esa noche se fundieran nuestras miradas en mitad de su puente… Sonreí para mis adentros, contento, feliz, si cabe, por haber podido contemplar semejante espectáculo… Le di las buenas noches y me tumbé. Cerré los ojos y la oscuridad me devolvía al puente, mágico camino plateado que me unía a ella. Finalmente me venció el sueño y me quedé dormido. Cuando desperté, algo dentro de mí sabía que a partir de entonces la buscaría cada noche hasta el fin de mis días, porque allí, en mitad del puente de plata, le había jurado amor eterno.

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One thought on “El puente de plata

  1. Moltes gràcies per les teves paraules, i he de reconèixer que m’ho he pensat molt abans d’iniciar aquesta aventura, però comentaris com el teu em refermen en la meva decisió. El meu encís per la lluna ve de lluny, des que de petit volia ser astronauta fins que ha arribat a fascinar-me completament i he sentit la necessitat d’escriure sobre ella…M’alegra que t’agradi.

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